

ue encargado en
1958 al tallista-escultor Don Manuel Rodríguez Delgado, entonces
profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Baeza. El proyecto señalaba
que el paso sería “renacentista, a base de pino salgareño”,
dorado con oro alemán, y “pinturas al óleo”.
Hasta 1987 dicho paso fue sobre ruedas, empujado por 10 hermanos.

Desde
ese año, el chasis y las ruedas fueron sustituidos por un basamento
de hierro, cruzado por trabajaderas, con el fin de ser llevado por 40
hermanos costaleros. Con ello se consiguió retornar a una tradición
secular en Baeza. El estilo de portar el paso es el granadino-jienense,
es decir, sobre los dos hombros, no sobre la cerviz.

Entre
los años 1994 y 1995, el paso ha sido restaurado, enriquecido,
dorado y policromado en el taller de Don Manuel Calvo Carmona de Sevilla.
Es
un paso claramente renacentista, dorado con oro de ley, de forma rectangular
y formado por dos cuerpos: canastilla y respiraderos, bajo los cuales
se encuentran los faldones.

En
las esquinas de la canastilla se observan cuatro águilas doradas,
que según se aprecia en el boceto original deberían haber
sido los cuatro símbolos de los evangelistas: Ángel, Buey,
León y Águila. Desconocemos cual fue el motivo por el cual
la cofradía decide en ese momento representar solamente el águila.

En el frontal de la canastilla encontramos el escudo franciscano, en alusión
a la orden que nos erigió. En ambos costados está representada
la cruz verde, símbolo principal de la cofradía. En la parte
posterior, el escudo de Baeza. Todos estos símbolos se encuentran
estofados en sus colores originales.

Ocho cabezas
de ángeles en madera policromada y otros cuatro de talla completa
a los pies de los candelabros completan el ornamento del paso, representando
a los doce apóstoles de Jesús.

Cuatro candelabros
de madera dorada de cinco guardabrisas con crestería dorada en
las esquinas y dos de tres en los costados alumbran las sagradas imágenes.




